¡Madrid! Segunda parte

11:31:00


Descubriendo las calles de Madrid

La primera parte se quedó corta y la verdad es que fueron días muy intensos ya que no parábamos de caminar y disfrutar de la ciudad de Madrid.
He estado muchas veces en esta ciudad pero creo que nunca lo había disfrutado tanto.


Al día siguiente, después de haber descansado, nos levantamos con hambre y decidimos hacer un brunch.



Segundo día

Primera parada, día 2:  La Carmencita

La Carmencita es ese lugar donde te encuentras tan a gusto que podrías pasar todo el día allí. La propietaria es una chica inglesa que ha sabido sacar partido al lugar que aunque pequeño, abarca bastantes comensales dependiendo lo que quieran hacer, si comer o tan solo tomar algo. 
El brunch es todo un acierto, pero además es un lugar donde puedes ir afterwork para tomarte un buen gintonic y picotear alguna tapa, como por ejemplo: hummus, huevos rotos o incluso cecina de León, ¡¡sí, sí!! Yo os animo a ir. 
Los martes hacen algo especial, puedes hacer intercambio de idiomas y practicar el inglés que tienes tan oxidado, entre copa y copa vas animándote a charlar con la gente y además de hacer nuevas amistades aprendes otras lenguas, es la manera más amena y divertida de aprender. 


Me tomé un café con leche muy espumoso y muy rico, la verdad. 

Para el brunch me pedí los huevos benedictinos con salmón y patatas caseras. 

Podéis seguir todas sus novedades en Twitter y Facebook, son muy activos e innovadores. 
En este día apenas comimos nada más ya que el brunch nos llenó tantísimo que estuvimos toda la tarde caminando y aún así no teníamos hambre. He de decir que esto es raro en mí, porque soy una persona que siempre, siempre, siempre tengo hambre. Así que puedo decir que el brunch cundió, dio de sí, sí señor. 

Valoración: 8 croquetas y media.

Por la tarde quedé con mi amiga Marina, ella es de Madrid, y nos llevó al siguiente lugar. 

Segunda parada, día 2: Mür

El bar Mür se encuentra en medio de una placita muy mona justo al lado de la calle Princesa y a tan solo unos metros de Plaza España.
El lugar está decorado de manera muy limpia con madera gruesa que hace recordar al ambiente de los países nórdicos.  Una chimenea habita en el centro de la planta baja. Estas características hacen que el lugar sea espectacular para tomar un té en un día de lluvia o bien pasar la tarde charlando con amigos.  


Pude probar la cerveza La Virgen, cerveza madrileña. Me quedé con ganas de probar La Cibeles. 

Valoración: 7 croquetas

Tercera parada, día 2: Ocho y Medio

Después de tomar algo, Marina nos llevó a una librería/cafetería llamada Ocho y Medio. El lugar es un auténtico museo del cine, donde puedes incluso comprar los guiones originales de las películas más relevantes del séptimo arte, por ejemplo el Padrino. 
Es un lugar bonito donde hacer una parada y tomar un café a media tarde.

Valoración: 8 claquetas

Cuarta parada, día 2: Moloko 

Si hay un lugar que me cautivó fue este bar musical, incluso repetí un par de días porque me gustó todo, el portero es entrañable y los propietarios se nota que disfrutan trabajando allí. Me sentí muy bien y cómoda por el ambiente que había. El local se podría calificar como mod y rockero, la audiencia es gente popera adulta con clase y amante de la buena música. 
No es el típico lugar donde te encuentras con un público casi adolescente que no sabe ni siquiera la música que está sonando, pero sobretodo tiene algo que cautiva, es un lugar con carácter propio, no otro lugar más ambientado con intenciones de "molar". 


                     El bar a primera hora de la noche.           Posters firmados por Litoral, Sidonie y Cooper


Calendario 2014 de Moloko Sound Club 

( Las imágenes no le hacen justicia al lugar, lo que pasa es que la iluminación es tenue y la cámara del móvil ¡no hace milagros! ) ¡Mil perdones!

Valoración: 10 bailoteos

Tercer día

Primera parada, día 3: Sylkar 

Al día siguiente después de haber dormido como bebés y haber desayunado en casa nos dirigimos a la otra punta de la ciudad, cerca del estadio Santiago Bernabeu, en la zona de nuevos ministerios para degustar la mejor tortilla de patatas de Madrid, o eso dicen, y yo la verdad, no sé si es la mejor pero no he probado cosa igual. 

Cuando llegamos el bar estaba lleno, pero nos esperamos porque sabíamos que merecería la pena. Nos tomamos una copa de vino blanco en la barra que nos la acompañaron con la correspondiente tapa, tapa que me dejó más que satisfecha con la maxi aceituna de relleno clásico, pero de textura suave.  


Aperitivo de aceitunas, chorizo y palitos de pan.

Las propietarias del local, muy amables y además excelentes cocineras nos alojaron en la planta de arriba al liberarse una mesa, justo detrás nuestro llegaba una mesa de siete personas a las que ya no pudieron atender al ser las 3 de la tarde y estar el lugar lleno de gente. 

Decidimos pedir unas croquetas de jamón, las de la casa y ¡menuda sorpresa!, fijaos que acabamos repitiendo... Se nota que son caseras y además llevaban una bechamel que las hacía muy jugosas, también pedimos unos espárragos verdes a la brasa ( para compensar y sentirnos algo más sanos ).


                                          La famosa tortilla del bar Sylkar y las croquetas que nos conquistaron                                                                          

A simple vista puede parecer una simple tortilla como la que podemos hacer cualquiera de nosotros, pero yo hasta me sentí "ofendida", porque a mi las tortillas me quedan rebien pero esta os deja sin palabras, nada que ver con ninguna tortilla que haya podido probar hasta el momento. Por fuera es crujiente y por dentro se deshace, está casi cruda lo que hace que puedas apreciar toda textura y sabor. 

Valoración: 9 croquetas y media. 
Para terminar el día fuimos caminando hasta el piso, lo que significa cruzar casi todo Madrid, pero teníamos que bajar la comida ya que la verdad es que salimos casi rodando, y nos quedamos a descansar en casa toda la tarde.

Segunda parada, día 3: Bar Picnic

Salimos a última hora para tomar algo por la zona y no sabíamos si dirigirnos al Madklyn o al Bar Picnic, también queríamos probar la Vía Láctea. Finalmente nos decantamos por el Picnic, el cual es un lugar tranquilo con música indie donde puedes tomar algo con amigos y charlar sin tener que alzar la voz más de lo habitual. El lugar invita a tomar una copa ( o dos ) y el ambiente es muy bueno, la gente va muy bien vestida, un poco de "postureo" sí hay, eso está claro. 


Entrada del Bar Picnic

¡¡Terminaremos nuestro viaje a Madrid en la siguiente entrada!! ¡¡ No os perdáis el final !!

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